La expedición del Adelantado don Pedro de Mendoza que llegó a las costas del Río de la Plata en 1536 fue una de las más grandes de su tiempo: contaba con cerca de mil quinientos hombres y más de diez navíos.
¿por qué no tuvo éxito? ¿cómo explicar tal fracaso a la corona?
Un miembro de la expedición, Ulrico Schmidl, se encargó de escribir las primeras crónicas acerca de la llegada de los españoles a estos territorios. A partir de dichos relatos, Levino Hulsio confeccionó las imágenes.
A continuación, una selección de Viaje al Río de la Plata, 1534-1554 de Ulrico Schmidl.
Capítulo VII
La ciudad de
Buenos Aires y los indios querandí
Allí
levantamos una ciudad que se llamó Bonas Ayers (Buenos Aires), esto es
en alemán - gueter windt (buen viento).
También
traíamos de España, en los 14 navíos, 72 caballos y yeguas. En esta tierra
dimos con un pueblo en que estaba una nación de indios llamados carendies,
como de 2.000 hombres con las mujeres e hijos, y su vestir era como el de los zechurg
(charrúa), del ombligo a las rodillas; nos trajeron de comer, carne y pescado.
Estos carendies (querandí) no tienen habitaciones propias, sino que dan
vueltas a la tierra, como los gitanos en nuestro país; y cuando viajan en el
verano suelen andarse más de 30 millas (leguas) por tierra enjuta sin hallar
una gota de agua que poder beber. Si logran cazar ciervos u otras piezas del
campo, entonces se beben la sangre. También hallan a veces una raíz que llaman cardes
(cardos) la que comen por la sed. Se entiende que lo de beberse la sangre
sólo se acostumbra cuando les falta el agua o lo que la suple; porque de otra
manera tal vez tendrían que morir de sed.
Estos
carendies traían a nuestro real y compartían con nosotros sus miserias
de pescado y de carne por 14 días sin faltar más que uno en que no vinieron.
Entonces nuestro general thonn Pietro Manthossa despachó un alcalde llamado
Johann Pabón y él y 2 de a caballo se arrimaron a los tales carendies,
que se hallaban a 4 millas (leguas) de nuestro real. Y cuando llegaron
adonde estaban los indios, acontecioles que salieron los 3 bien escarmentados,
teniéndose que volver en seguida a nuestro real.
Pietro
Manthossa, nuestro
capitán, luego que supo del hecho por boca del alcalde (quien con este objeto
había armado cierto alboroto en nuestro real), envió a Diego Manthossa,
su propio hermano, con 300 lanskenetes y 30 de a caballo bien
pertrechados: yo iba con ellos, y las órdenes eran bien apretadas de tomar
presos o matar a todos estos indios carendies y de apoderarnos de su pueblo.
Mas cuando nos acercamos a ellos había ya unos 4.000 hombres, porque habían
reunido a sus amigos.
Capítulo
VIII
La
batalla con los indios querandí
Y cuando
les llevamos el asalto se defendieron con tanto brío que nos dieron harto que
hacer en aquel día. Mataron también a nuestro capitán thon Diego Manthossa y
con él a 6 hidalgos de a pie y de a caballo. De los nuestros cayeron unos 20 y
de los de ellos como mil. Así, pues, se batieron tan furiosamente que salimos
nosotros bien escarmentados.
Estos
carendies usan para la pelea arcos, y unos dardes (dardos),
especie de media lanza con punta de pedernal en forma de trisulco. También
emplean unas bolas de piedra aseguradas a un cordel largo; son del tamaño de
las balas de plomo que usamos en Alemania. Con estas bolas enredan las patas
del caballo o del venado cuando lo corren y lo hacen caer. Fue también con
estas bolas que mataron a
nuestro capitán y a los hidalgos, como que lo vi yo con los ojos de esta cara,
y a los de a pie los voltearon con los dichos dardes.
Así, pues, Dios, que todo lo puede, tuvo a bien darnos el
triunfo, y nos permitió tomarles el pueblo; mas no alcanzamos a apresar uno
sólo de aquellos indios, porque sus mujeres e hijos ya con tiempo habían huido
de su pueblo antes de atacarlos nosotros (…).
Capítulo
IX
Se fortifica Buenos Aires
y se padece hambre
Y
cuando volvimos al real se repartió la gente en soldados y trabajadores, así
que no quedase uno sin qué hacer. Y se levantó allí una ciudad con un muro de tierra como de media lanza de alto a la vuelta, y
adentro de ella una casa fuerte para nuestro general; el muro de la ciudad
tenía de ancho unos 3 pies; mas lo que un día se levantaba se nos venía abajo
al otro; a esto la gente no tenía qué comer, se moría de hambre, y la miseria
era grande; por fin llegó a tal grado que ya ni los caballos servían, ni
alcanzaban a prestar servicio alguno. Así aconteció que llegaron a tal punto la
necesidad y la miseria que por razón de la hambruna ya no quedaban ni ratas, ni ratones, ni culebras, ni sabandija alguna
que nos remediase en nuestra gran necesidad e inaudita miseria; llegamos hasta comernos
los zapatos y cueros todos.
Actividades:
- Rastrear aquellos elementos que validen la inocencia de los españoles frente al fracaso de expedición y elaborar un texto de opinión que de cuenta de las causas de la derrota expuestas por el cronista.
- Redactar una crónica para un diario español de la época de Mendoza, utilizando los recursos aportados por este blog y en especial el testimonio de Schmidl. Utilizar un formato digital (blog, power point, word).
- Dejar una opinión personal y fundamentada en el blog sobre lo planteado a continuación:
Manuel Mujica Láinez en su cuento El hambre relata los pensamientos de uno de los hombres de la expedición, Baitos, el ballestero :
Si vino a América fue porque creyó que aquí se harían ricos los caballeros y los villanos, y no existirían diferencias. ¡Cómo se equivocó! España no envió a las Indias armada con tanta hidalguía como la que fondeó en el Río de la Plata. Todos se las daban de duques. En los puentes y en las cámaras departían como si estuvieran en palacios.
- Comparar estas palabras y el texto de Schmidl con la presentación de Les Luthiers "Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus hazañas en tierras de Indias, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto y de cómo se desenvolvió". ¿Cómo es el conquistador?¿qué características tiene?
(Prestar especial atención hasta el minuto cinco)